FINAL DEL VERANO Y CAMBIO DE ESTACIÓN El final del verano, dice la sabiduría china, que se corresponde con el elemento Tierra, que nos habla de fertilidad, de enraizar y de permanecer en el propio centro en aquellos momentos de máximo movimiento como son los cambios de estación. Además, este elemento tiene en el Bazo (Páncreas) y el Estómago una pareja orgánica que gobierna la digestión, no sólo alimenticia, sino también la forma en la que “digerimos” todas las situaciones y circunstancias diarias que la vida nos va trayendo. El aparato digestivo se encuentra íntimamente ligado con el sistema nervioso, influyéndose ambos mutuamente, de tal forma que un disgusto o una situación de estrés emocional pueden alterar negativamente el proceso digestivo produciendo, entre otros síntomas: dispepsias, náuseas, dolores de cabeza, diarreas, distensión abdominal, etc. No hay que olvidar que la digestión comienza en la boca, en el acto mismo de la masticación (y yo me atrevería a decir que antes aún, cuando pienso en lo que voy a cocinar para la siguiente comida, pues mi aparato digestivo irá preparándose para esa ingesta, de forma deseada o todo lo contrario), y los chinos, nuevamente, nos indican que la boca se corresponde con el bazo. Una vez que el alimento se ha deglutido, prosigue su trayectoria digestiva en el estómago (pareja del anterior), formando ambos un tándem perfecto que ha de funcionar de forma armónica para que el cuerpo pueda descomponer los diferentes alimentos en sustancias más sencillas y pequeñas, de tal forma que se facilite su digestión y cada nutriente cumpla su función de forma correcta.