AQUIETAR LA MENTE CON MINDFULNESS. El silencio al que nos invita la práctica de mindfulness. El silencio que nos demuestra que vivimos en un constante ruido mental. Ese silencio primordial, del que todo procede, en lo que todo nace, es al que debemos observar si queremos enseñar a nuestra mente a estar más tranquila. Si detenerte tan sólo unos minutos a observar tu mente te abruma, te incomoda, no te sientas un caso perdido, o una persona para la que “eso de meditar” no está hecho. Todos tenemos una mente, una mente llena de ruido, constante pensamiento, que nos lleva del pasado al futuro. Esa mente sólo se detiene brevemente en el presente, cuando algo llama tu atención, pero pronto se vuelve a ir, y de hecho hasta te das cuenta de ello. A veces quisieras que tanto pensamiento que se agolpa en tu mente se silenciara...todo lo que tienes que hacer, todo lo que tienes que planificar, todo lo que tienes que conseguir, todo eso se agolpa en tu mente y no te deja tranquilo ni un instante. Tan pronto despiertas la máquina se pone en marcha, y al acabar el día resoplas agotado y estresado de tanto trajín, de tanta preocupación, de tanta prisa e impaciencia...y mañana, volver a empezar… Sabes que eso no es vida, pero te consuelas pensando que todo el mundo funciona igual. ¿de verdad crees eso? ¿de verdad eso te consuela?

  MINDFULNESS COMO CAMBIO VITAL. La práctica de la Atención Plena o Mindfulness puede cambiarte la vida. Si, puede que suene algo fuerte o sea difícil de creer pero yo, por mi experiencia y por la de otros se que es así. El aprender a vivir realmente y de forma consciente en el presente representa una forma diferente de percibir la vida, las situaciones cotidianas, los problemas, las alegrías y las penas... Inicialmente la práctica de Mindfulness te descubre un mundo que siempre ha estado ahí, el mundo interior que aparece cuando tratas de “parar la máquina”. Entonces te das cuenta de que tu mente está agitada, inquieta, que le cuesta mantener la atención a algo tan sencillo como la respiración durante unos minutos. Pensamientos que surgen, diálogos mentales, juicios, comparaciones, deseos o aversiones; todo un mar agitado de contenidos que te hacen pensar también que “eso de la meditación no es para mi”. Eso es algo que hay que tener claro si te inicias en la práctica de la meditación y otras técnicas de Mindfulness. Tu mente está muy dispersa, recibe al día miles de estímulos del exterior y se mantiene fija a cada uno de ellos por sólo unos instantes. El ritmo de vida actual cada vez nos separa más de nosotros mismos y nos lleva hacia un mundo exterior que nos promete la felicidad a través de conseguir, poseer o llegar a determinado lugar u objeto. Y así vamos por la vida corriendo en busca de eso, no sabemos bien lo que es pero pensamos que cuando lleguemos o tengamos “eso” ya estaremos bien. Date cuenta de que ese objetivo nunca se sitúa en el momento presente, así que si nunca llega en el presente y el presente es lo único que existe en realidad ¿pasarás la vida buscando? Supongo que sí, pues según esa forma de percibir la vida nada de lo presente es válido, lo bueno llega después, o espera, también puede que pienses que lo bueno ya pasó, así que como es pasado y el pasado nunca vuelve pues tampoco lo disfrutas ahora, ¿que lástima no?

  Empezar el año con Atención Plena. Es algo habitual cada nuevo año que comienza. Todos hacemos nuevos propósitos para nosotros. Dejar algún hábito que sabemos nos perjudica, comer mejor, bajar de peso, apuntarnos al gimnasio, empezar a meditar… Y también se sabe que de esos nuevos cambios que queremos hacer pocos se hacen verdaderamente efectivos. La mayoría de las personas vuelven a sus antiguos hábitos o simplemente se abandona pronto el nuevo camino que habíamos iniciado al comenzar el año. Pero, ¿somos realmente conscientes de lo que hay en nuestra mente? Tal vez tendríamos que indagar cuando nos planteamos ese cambio para el nuevo año lo que de verdad necesitamos. A veces nuestra mente tan cargada de proyectos, sueños e intenciones se ve incapaz de organizar tantos “muebles” en un espacio tan pequeño. Y entonces claro, si tienes un cuarto lleno de cosas, de muebles y enseres apenas tienes sitio para moverte y constantemente te estás dando golpes con ellos. ¿No sería mejor trasladar todo eso a un espacio más grande? O eso, o sacas fuera del cuarto todo lo que no sirve. Lo superficial, lo que solo ocupa un espacio pero que realmente nunca vas a usar.

 

Mindfulness como estilo de vida.

 La práctica de la atención plena o Mindfulness conlleva una serie de cambios, siempre que estas técnicas sean incluidas de forma habitual en nuestra vida. Las personas que se acercan a esta práctica lo hacen por varias razones, entre ellas las más habituales son: rebajar el nivel de estrés, aprender a gestionar mejor las emociones difíciles o dolorosas. Y en ese camino se comienza con las dos formas de abordar este trabajo, que es la práctica formal o meditación y la llamada práctica informal o ejercicios en la vida diaria. Con esto buscamos desactivar los pilotos automáticos en los que normalmente nuestra vida discurre, en muchos casos con una atención parcial hacia lo que sucede en el presente y a favor de momentos futuros o recuerdos de pasado. Es entonces cuando en la integración de las técnicas para estar más presentes y de aprender a observar nuestros pensamientos que descubrimos a una persona que siempre estuvo ahí aunque no la prestábamos atención: nuestro Ser interior.

 

ORÍGENES Y SIGNIFICADO DE MINDFULNESS

La meditación de atención plena, también referida como “meditación de conciencia plena”, o directamente en su término inglés mindfulness, es un modo específico de prestar atención a la experiencia presente que proviene de diversas tradiciones espirituales, fundamentalmente de la tradición budista mahayana. Esta forma de dirigir la atención se caracteriza por ser intencional, por focalizarse en la experiencia presente y por ser realizada con una actitud de aceptación hacia tal experiencia evitando establecer juicios de valor (Kabat-Zinn, 1990). El núcleo de la práctica de la atención plena consiste en entrenar, tanto dentro de la sesión de meditación  -que habitualmente se conoce como práctica formal-  como fuera de ella, la habilidad consistente en observar cuidadosa y claramente los fenómenos que entran en el campo de atención de la persona - percepciones,  sensaciones, pensamientos, emociones, etc. - sin juzgarlos como bueno-malo, positivo-negativo, sano-enfermo, deseable o indeseable. De acuerdo al principal difusor de este tipo de entrenamiento atencional en contextos clínicos, el Dr.Jon Kabat-Zinn de la Universidad de Masachussetts, esta manera ecuánime y atenta de observar y estar presentes con nuestra experiencia, primero durante las prácticas meditativas y luego de manera extendida en la vida cotidiana, desactivaría gradualmente los patrones mentales habituales que se encuentran a la base del mal-estar humano: el “apego” hacia lo que consideramos agradable, la “aversión” a lo que consideramos desagradable, y la “ignorancia” de las verdaderas causas de la felicidad, conocidos como los “tres venenos” en la tradición budista (Kabat-Zinn, 2003).