Llega el verano y uno de los grandes cambios en nuestro vestuario es el calzado de verano. Las sandalias, las chancletas… plano, con algo de tacón? Os habéis preguntado qué calzado es el mejor para ti? Cada cambio suele tener sus consecuencias y más cuando no caemos en la cuenta de la importancia de un calzado adaptado a nosotros, en particular a nuestros pies y teniendo en cuenta que los pies son la base de nuestra estructura, adaptados también a ella. Nuestro cuerpo está formado por cadenas musculares que nos permiten realizar movimientos sincronizados, estas cadenas cuentan con sus agonistas y antagonistas (unos músculos se relajarán para que otros puedan entrar en tensión y viceversa) para poder permitirnos mover la estructura y por ejemplo caminar. Si alguna de estas cadenas se encuentra tensada en exceso el cambio de calzado puede motivar una sobre tensión que dará molestias. Es muy importante valorar la comodidad a la hora de calzarnos y que el calzado se ajuste a nuestras necesidades. No será lo mismo tener que pasar varias horas caminando al día que estar sentado frente a la pantalla de un ordenador, o trabajar sobre el ardiente asfalto o pasar el día caminando sobre la arena de una playa.

  Como preparación para la Charla-Taller que todos los meses compartimos con la comunidad en Dharma he decidido hacer este pequeño post. Este mes proponemos un Taller Activo, que resulte en ejercicios prácticos para el día a día.   Coge bolígrafo y papel y vamos a ello: Vamos a tratar de tomar consciencia de la función e importancia de nuestros hombros y cuello. Para ello lo primero que me gustaría que hiciéramos todos es dibujar un cuerpo humano desnudo y mirándonos de frente. Ya lo tienes!! Bien. Vamos a observar sus partes, cabeza, tronco, extremidades. Su simetría, sus dimensiones, la similitud con figuras geométricas: el tronco respecto a un cuadrado, la cabeza respecto a un círculo. Lo podemos ver?   Observemos las zonas que vamos a examinar, los hombros como parte superior del tronco y el cuello como nexo de unión entre la cabeza y los hombros, lo conectados que están con los brazos y la función de los brazos.

Somos seres nuevos todos los días. Nuestros pensamientos, nuestras intenciones y nuestras acciones, nuestra conciencia y nuestras percepciones evolucionan constantemente y, con cada variación, emerge un nuevo ser. No somos la misma persona que hace cinco años, ni siquiera hace cinco minutos. Brian Weiss
Los Masajes Manuales oscilan entre diferentes disciplinas reconciliando el conocimiento ancestral del contacto físico con nuestras necesidades actuales. Acceder de forma segura y relajada, de forma apropiada a la información que el cuerpo físico nos da es una de las herramientas en auge y de las que los terapeutas manuales nos sentimos más orgullosos. Desde nuestras consultas aconsejamos a nuestros alumnos y pacientes una educación en el dolor y el sufrimiento para evitar que el dolor no tratado, si se prolonga en el tiempo, llegue a un nivel emocional. Cuando un paciente busca ayuda en un terapeuta, es el propio paciente el que tiene la última palabra. Sin embargo, el terapeuta deberá ganarse su confianza mostrándole respeto por su búsqueda personal y ofreciéndole su ayuda en el proceso de curación. Tanto el terapeuta como el paciente deben aprender a pedir y a poner límites. Este gesto en sí mismo es una transformación. Desde el momento en que la voluntad de cambio se pone en marcha, el proceso de curación es sólo cuestión de tiempo en el que se va transformando todo intento fallido de eliminación sin progreso.

TENEMOS LO QUE SOMOS, NO LO QUE QUEREMOS El cuerpo nos da una oportunidad directa de diálogo con nuestro inconsciente. Todos hemos experimentado en ocasiones cambios en el cuerpo que nos causan incomodidades. Las enfermedades, las molestias y esas súbitas oleadas nos ponen en contacto con nuestro inconsciente. Cuando la armonía entre lo que somos y hacemos, el cómo enfocamos nuestras vidas, sentimientos y actos  reinan, todo es perfecto. La química reactiva a nuestra mente hace que oleadas de placer envuelvan todo nuestro universo. Sin sentir la necesidad de estar o ser otra cosa que el instante presente. Si analizamos estas consideraciones desde un punto de vista práctico, con encontraremos con la herramienta perfecta de evolución y cambio, con la sabiduría de la vida manifestándose, llamándonos a la puerta y avisándonos de que un nuevo enfoque está esperándonos detrás de ella. Cuentan los sabios que si queremos saber cómo es nuestra relación con el mundo no tenemos más que mirar a nuestro alrededor… conocedores del universo. Me atrevo a decir que si queremos saber cómo es la relación con nosotros mismos no tenemos más que mirar nuestro cuerpo. Apreciarlo, agradecerlo y cuidarlo, tenerlo en consideración. Acaso es otra cosa que el vehículo perfecto?

Cada día nos encontramos con más terapias que reconocen de forma íntegra a las personas. Mente, emoción y cuerpo forman una triada perfecta de productividad, o lo que es lo mismo, de evolución. Para esta humilde observadora el cuerpo físico es el resultado de la mente y las emociones manifestándose en el momento presente en este mundo dual. Una de las leyes que asumimos los Osteópatas a la hora de hacer las valoraciones es que lo que es arriba es abajo y viceversa, por lo tanto toda actuación sobre el cuerpo físico reverbebará en las emociones y la mente? Para mí no hay duda alguna. En Dharma enseñamos a nuestros alumnos recordándoles la importancia del equilibrio. Si tenemos una persona con tensión emocional vamos a verlo reflejado en su cuerpo físico, tendrá acumulación de líquidos, término que usamos para reconocer de forma onírica las emociones. Como terapeutas me planteo la importancia de  poder ir transmitiendo a las personas estos conocimientos y de esa forma que tomen conciencia de ello. Devolver el poder a la persona y darle las gracias por recordarnos la importancia del nuestro. Si tenemos un cuerpo emocional hipertonificado sería conveniente relajarlo y dar un poquito de fuerza a su cuerpo mental y viceversa. Bajo mi opinión esta es una alternativa coherente, sana y consecuente, de esta forma el cuerpo físico irá reflejando equilibrio. En caso de hipertonía muscular, que tiene que ver con los movimientos, relajamos. En caso de hipotonía muscular, damos fuerza y tonificamos.

"El cuerpo, al igual que cualquier otro medio de comunicación,

recibe y transmite los mensajes que se le dan."

Pasan los años y sigo observando con gran admiración como dependiendo del enfoque de nuestros pacientes se obtienen resultados en mayor o menor medida. Terapias manuales como el drenaje linfático requieren de una asiduidad y perseverancia por parte de nuestros pacientes que se verá gratamente satisfecha si es la voluntad del que la recibe. Las lesiones en ocasiones alcanzan grados altos y tienen que recurrir a cirugías que luego resultan traumáticas y requieren de una rehabilitación en muchas ocasiones dolorosa para las personas. El avance y la recuperación están en entredicho cuando se trata de valorar por nuestra parte los tiempos. He visto acudir a quirófano con total calma y recuperar en unas semanas lo que para otras personas es irrecuperable. Siempre hay un condicionante de mejora y un espíritu de sacrificio que hace que la persona avance hacia su meta con esfuerzo y tesón.

" Amándonos como somos y dando a los demás aquello que somos

conseguimos darnos realidad

y realizarnos como los seres que somos."

Ana Vit

 Una articulación es una parte del cuerpo en la cual se reúnen dos o varios huesos permitiendo un movimiento adaptado a la anatomía del cuerpo humano (sinónimo: junta, unión, juntura). La articulación representa  la facilidad, la movilidad, la adaptabilidad y la flexibilidad, dando al movimiento gracia y fluidez. Todas estas cualidades simples son posibles con una articulación en perfecto estado. Sin embargo, ella también tiene sus límites. Ya que el hueso representa la forma de energía más “densa”, la más fundamental de mi existencia, los problemas en las articulaciones están implicados en todas las componentes fisiológicas del cuerpo humano (tejido, sangre, etc.). Así es que un trastorno articular indica una resistencia, cierta rigidez en mis pensamientos, en mis acciones o en la expresión de mis emociones frecuentemente inhibidas. Una inflamación se produce si tengo miedo de ir hacía delante: me vuelvo incapaz de moverme, tengo dificultad en cambiar de dirección, juego el juego del desapego emocional, no actúo con espontaneidad, dudo o rehuso abandonarme a la vida y hacer confianza.