“No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas,

sino por la forma en que se digan.”

Sastre

 Hemos crecido entre fábulas y cuentos, leemos libros cuando estudiamos y leemos las opiniones de otros cuando somos adultos buscando información que nos ayude en nuestro día a día. Bien por ocio o por curiosidad, por profesión o con el afán de compartir, leemos y algunos de nosotros nos aventuramos en el mundo de la escritura. Hoy en día Internet vuelca información desde todas las partes del mundo en tiempo real y presente, todo un lujo que debemos también aprender a manejar. Exploramos el mundo y aprendemos al tiempo que compartimos, esto nos proporciona la oportunidad de discrepar, de decidir y elegir con qué información quedarnos. Nos permite llegar a nuestras propias conclusiones, tener nuestro punto de vista. Cuando nos comunicamos con nuestros seres queridos, nuestros hijos, nuestros pacientes usamos en muchas ocasiones metáforas. La comunicación se hace fluida y llega, nos embelesa, toca el inconciente y deja su impronta, una semilla. Esta forma tan maravillosa de comunicación nos permite abrir nuestro mundo al exterior, comunicarnos y darnos a conocer. Le he pedido a Águeda que comparta con todos nosotros su experiencia. Espero que sirva para que aquellos que os acerquéis a este rinconcito. Apuesto por el conocimiento, animaros a leer y escribir, a comunicar, a sacar a la luz y recibir este gran regalo. Hay cosas hermosas en la vida, para mí una de las más importantes es conectar con el Ser Interior, gracias a él yo descubrí una faceta en mí que desconocía totalmente.

"A través de ti se anuncia un mundo que,

aunque no se ve ni se oye,

está realmente ahí"

UCM

Creo firmemente que uno de los grandes retos que nos ofrece la vida es llegar a ponernos en el lugar de los demás, darnos cuenta de que estamos unidos y separados por una percepción y, que aquello que en esencia es bueno para nosotros también lo es para todo lo que nos rodean. Venimos a este mundo siendo fruto de la Unidad, tesis y antítesis, mujer y hombre, dando lugar a la síntesis última de todas las cosas: el amor, su hijo, nosotros. Pasamos los primeros años de nuestra vida sintiendo y siendo esa unión, hasta individualizarnos con la finalidad de volver a encontrar al otro y gestar una nueva vida, un nuevo fruto de la Unión. Y así el ciclo se cumple como sistema perfecto de Creación. En ocasiones nos separamos, desde el enfado no vemos las posibilidades, olvidamos optar por llevar a cabo otras acciones, decidir y comprometernos al cambio y el aprendizaje de otras posibilidades.