"A veces olvidamos y a veces recordamos

Y, ¿si despertamos?"

 El dolor y el sufrimiento como motores de búsqueda. La cultura tiene un gran peso en el desarrollo de nuestras capacidades. Así, durante siglos, el dolor ha sido escondido como resultado de un dedo acusador. Hace apenas unas decenas de años las personas que sufrían enfermedades eran tratadas como poseídas tras haber cometido algún “pecado” y esto es algo que a día de  hoy aún arrastramos. Quién no ha escuchado: ¡Es el tiempo!¡Aún puedo aguantar!¡vale la pena!. Se trata de un arrastre cultural que ha normalizado el dolor de forma que nos lleva a enmascararlo en lugar de invitarnos a investigar y reconocer nuevas posibilidades. Ojo, sentir dolor es tan normal como la vida misma, es un mecanismo de defensa, forma parte de la evolución y de nuestra perfección. Quizás ha llegado el momento de liberarnos de estas cadenas. El dolor es parte de nosotros, de nuestras percepciones y el sufrimiento es su pareja emocional.